Fue en enero de 1954 cuando Guillermo Chacón, un buscador de minas y tesoros oriundo de Puente Alto inicio una excursión desde la comuna en conjunto a su amigo Luis Gerardo Ríos y su sobrino Jaime Ríos. Esta tenia por objetivo explorar tres estructuras de piedra en el Cerro El Plomo, a 5.400 metros de altura.
Chacón ya había ascendido el cerro anteriormente en busca de una mina de plata, donde ya había encontrado algunas figuras de plata de confección inca. En esa ocasión no subió hasta las estructuras de piedra dada su avanzada edad, dejando la exploración en manos de Jaime y Luis.
Jaime tras una dura jornada de excavación encontró en la ultima de las estructuras dos figuras de camélidos, una de oro y plata, y otra de concha de mullu, junto a otros objetos que eran parte de la ofrenda ritual del niño. Al seguir trabajando ambos se toparon con un “bulto” que si bien no era duro, fue difícil de extraer. Luego de un arduo trabajo con pala y chuzo fue que Luis Gerardo pudo extraer el “bulto”, a los minutos Jaime le comento que dentro de ese “bulto” había un niñito.

Ambos descendieron a “Piedra Numerada”, lugar donde se encontraba Guillermo y pasaron la noche. Antes de regresar a Puente Alto enterraron el cuerpo del niño en una cueva y descendieron solo con los otros objetos que encontraron.
La llegada al museo
A las semanas, Chacón propuso a Gerardo buscar a alguien que les dijera el valor de lo encontrado. Viajaron a Santiago para consultar y vender los objetos, primero se dirigieron al Museo Histórico Nacional donde no los recibieron, luego fueron al Museo Nacional de Historia Natural donde los recibió Grete Mostny, jefa de la Sección Antropología entre 1943 y 1964.
Mostney examino lo traído por Chacón y Ríos pero ante la ausencia del director Humberto Fuenzalida tuvieron que regresar una segunda vez, donde no se llego a un acuerdo para la venta de los objetos. A los días posteriores Grete viajo a Puente Alto para adquirir el cuerpo del Niño para el museo. El 8 de marzo de 1954 Guillermo y Gerardo ascendieron a El Plomo y retiraron el cuerpo de la cueva donde lo habían dejado y volvieron a Puente Alto.
Chacón vendió la pieza al Museo por 45 mil pesos de la época tras arduas negociaciones con su director. El hallazgo generó una amplia cobertura en medios nacionales e internacionales.
El Niño del Cerro El Plomo: un vestigio del pasado Inca
El descubrimiento del Niño del Cerro El Plomo fue el primer descubrimiento de esa clase en Chile y desde su hallazgo es uno de los tesoros más importantes del Museo Nacional de Historia Natural.
El Niño del Cerro El Plomo corresponde al cuerpo liofilizado (deshidratado por congelación) de un niño inca de aproximadamente 8 años. Integrantes del Imperio Inca lo ofrendaron al dios Inti (Sol) durante la ceremonia de la Capacocha, uno de los rituales más importantes de esa cultura. Hace más de 500 años, lo enterraron vivo en la cumbre del Cerro El Plomo.
El niño habría sido adormecido por una combinación de cansancio, la altura y la ingesta de chicha u otra sustancia narcótica, posteriormente fue puesto en una “cámara” rectangular de una profundidad de 80 cm previamente excavada en el piso congelado.
Actualmente en el Museo Nacional de Historia Natural se exhibe una replica de la momia por razones de conservación, la figura original se encuentra resguardada en una cámara especializada, con una humedad relativa entre 42% y 45 $, con una temperatura fluctuante entre -2° y -4°C.
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