La controversia sobre el Código de Prácticas de la IA en Europa
La semana pasada, la Unión Europea dio un paso significativo al aprobar su Código de Prácticas de la IA de Propósito General (GPAI). Esta iniciativa busca implantar una serie de normas que, aunque de carácter voluntario, prometen una rigurosa vigilancia sobre aquellas compañías que decidan no adherirse. Meta ya ha sido la primera en manifestar su desacuerdo, declarando oficialmente su negativa a firmar el código.
Meta y su postura frente a la normativa europea
Joel Kaplan, Jefe de Asuntos Mundiales de Meta, criticó duramente el código, calificándolo de extralimitado. Según él, la Comisión Europea está complicando el desarrollo y despliegue de modelos avanzados de IA en Europa, “estrangulando” a las empresas del continente que buscan crecer sustentadas en esta tecnología. Kaplan enfatiza: “Europa va por el camino equivocado en materia de inteligencia artificial”.
Las exigencias del GPAI
El Código de Prácticas de la IA, publicado el 10 de julio, incluye medidas como la prohibición de utilizar materiales pirateados para entrenar modelos de inteligencia artificial, así como la obligación de retirar contenido de bases de datos de IA si el autor lo solicita. También exige que las empresas envíen informes periódicos a la Comisión Europea sobre las funciones de sus modelos de lenguaje.
Novedades tecnológicas y tensiones internacionales
El rechazo de Meta ha sido respaldado por críticas en cuanto a que el cumplimiento del código podría asfixiar la innovación tecnológica. Empresas como Meta, que llevan tiempo enfocándose en integrar rápidamente IA en múltiples sectores, ven en estas regulaciones una traba a la urgencia para mantenerse competitivas. Thomas Regnier, portavoz de la Comisión Europea para asuntos digitales, ha indicado que las empresas que no firmen el código “tendrán que demostrar otros medios de cumplimiento, y pueden estar expuestas a un mayor escrutinio normativo”.
Estados Unidos y la Unión Europea en un tira y afloja
En medio de un ambiente donde las innovaciones tecnológicas y los últimos lanzamientos son moneda corriente, la relación entre Estados Unidos y la Unión Europea por la regulación de la IA se ha vuelto tensa. Figuras como Donald Trump han pedido la retirada de la Ley de IA de la UE, viéndola como una barrera al libre comercio.
Este momento de fricción representa un punto crucial para futuras negociaciones sobre tecnología y comercio entre ambas regiones, en un escenario donde las tendencias tecnológicas van cada vez más de la mano de decisiones políticas a nivel internacional.
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