La NASA y su estudio sobre plantas purificadoras de aire
Cabe suponer que si de algo sabe la NASA, es de aire. Más que nada porque en el espacio no lo hay, y por lo tanto resulta especialmente valioso. De hecho, la agencia norteamericana lleva décadas realizando recomendaciones que tienen que ver, precisamente, con la calidad del mismo, en concreto, con las plantas. Y si algo sirve para el espacio, ¿por qué no para casa?
El origen del estudio de la NASA
El documento sobre el que gira todo no es nuevo. Fue en 1989, hace ya más de treinta años, cuando la NASA compartió su trabajo titulado Clean Air Study, y tenía como fin mejorar las atmósferas de ambientes sellados. En su caso, claro, se referían a estaciones espaciales, que son muy diferentes de las viviendas comunes y corrientes. Pero aún así hay plantas que tienen beneficios reales.
Las plantas recomendadas para mejorar la calidad del aire
En dicho estudio, la NASA identificó una serie de plantas de interior que, gracias a su capacidad de absorción de compuestos orgánicos volátiles (COV), podrían purificar parcialmente el aire humano en entornos cerrados. Básicamente, lo que esto significaba era que se podían eliminar sustancias tóxicas del aire, especialmente formaldehído, benceno y tricloroetileno.
Entre las plantas que la NASA recomendó, estaban algunas francamente comunes, como son el caso del poto o potus (también conocida como hiedra del diablo o sagitario), lirio de la paz, hiedra inglesa o aloe vera. Algunas de ellas con la capacidad de reducir los ambientes cancerígenos de sitios cerrados o incluso con propiedades terapéuticas para la piel.
Limitaciones y beneficios comprobados
Hay que reconocer que, a pesar del prestigio de los autores del estudio, este ha sido matizado con el tiempo. No es lo mismo una casa que un entorno herméticamente sellado que haya en una estación espacial, eso está claro. Para que su eficacia fuese la misma, alguien tendría que tener decenas o cientos de plantas; o no abrir nunca las ventanas para ventilar.
Pero el hecho de que el trabajo de investigación de la NASA se sacara un tanto de contexto, por así decirlo, no significa que las plantas de las que hablaban los expertos no tengan beneficios. Más allá del aumento de humedad que generan, también ayudan a lograr un equilibrio microbiológico. En cristiano, esto quiere decir que sin ir más lejos se reducen los hongos en sitios interiores.
Por no hablar de que, efectivamente, también hay algo de psicológico en eso de tener plantas. Muchos estudios dan la impresión de haber demostrado que cuanta más vida vegetal hay en un hogar, menos estrés se produce en las personas que lo habitan. Incluso se habla de mejorar el ánimo y la concentración. Y eso, en los tiempos que corren, no es precisamente poco que se diga.
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