Entrevistamos a Un personaje característico del Chile antiguo y muy popular como comerciante callejero, el ”motero”.
Quién no escuchó sus gritos por las tardes : «¡Mote’e mei, calentitoooo!», mientras pasaba un señor con un canasto vendiendo mote, tristemente esas costumbres se han ido perdiendo.
Víctor Castro, es un motero de Puente Alto que se ha encargado de rescatar una parte de la cultura y el folklore, vendiendo mote tanto en las calles como en eventos, con su traje típico y su canasto.
Desde niño, a los 9 años, se interesó por el rubro como herencia de su abuelo, quien llegó en los años 30′ a Puente Alto. Su madre de vida humilde y su padre, quien trabajaba en la papelera, juntaron dos realidades distintas.
En el año 1973, su padre quedó sin trabajo, fue entonces cuando salió a la calle y encontró una oportunidad en la venta de mote, que también le permitía aprovechar su grave y alta voz. Salía con Víctor y sus hermanos.
Con el tiempo, quedó solo él con su madre y sus hermanos, él como hermano mayor, se independizó y salió a vender mote, luego sus hermanos siguieron su ejemplo.
Víctor, tuvo la oportunidad de aprender sobre estructuras mecánicas, luego hizo el servicio militar para finalmente encontrar trabajo por un buen tiempo en faena.
Sin embargo, esperaba con ansias los días para bajar de la mina a cumplir con su labor de motero, oficio que realmente le llena el corazón.
El mote lo hace él mismo, cumpliendo con el tradicional y largo proceso con agua, maíz y ceniza. Lleva 50 años en el rubro, ya que empezó con su padre a los 8 años de edad.
VALORACIÓN A SU TRABAJO
Un día, Víctor se encontraba vendiendo en la calle, pasando por la Villa Tocornal, cuando se le acerca un caballero: Don Jorge, presidente del restaurante Melchor, quien lo invitó a un evento privado para ofrecer su producto, esta vez con el traje típico: poncho, canasto y ojotas.
Fue tanta la ovación, que siguió buscando eventos folklóricos para participar, incluso llegando a estar en el congreso.
Cuenta que de repente no vende nada, pero que la reacción y emoción de la gente al verlo y recordar viejos tiempos, es su paga. Eso es lo que lo llena, que la gente recuerde viejos tiempos con nostalgia, a los campesinos y a la gente de esfuerzo.
Por último, piensa que debemos preocuparnos un poco más de nuestras antiguas tradiciones, sobre todo los jóvenes, no preocuparse tanto por costumbres extranjeras. Falta más cultura en colegios y también a nivel político.
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