Conoce la historia de Luis Morales, quien padece del Síndrome Sturge-Weber.
Sin duda uno de los personajes íconos del centro de Puente Alto es Luis Alberto Morales Valdés, un saxofonista que desde hace tres años toca su instrumento a las afueras del edificio Cordillera, cerca de la gobernación, para deleitar con su talento a los cientos de transeúntes que a diario pasan por la calle Balmaceda.
Este artista creció en Cerrillos y tuvo una particular primera visita a la comuna de Puente Alto: “Mi primer acercamiento fue porque me robaron la billetera en La Florida y una señora de Puente Alto me llamó para contarme que la había encontrado, así que visité la comuna por primera vez en esa ocasión”.
Luis cuenta que desde pequeño tuvo cercanía con la música: “Yo estuve en una escuela en Cerrillos, la cual tenía una banda instrumental, ahí yo empecé con la música”. Sin embargo, a pesar de su talento como artista, el trabajo y las diferentes responsabilidades que adquirió al salir de la escuela lo hicieron alejarse del ambiente musical.
Luego de la escuela estudió una carrera para ser Dibujante Técnico, lo que le entregó oportunidades con el tiempo: “Viajé a Venezuela cinco años, por trabajo como dibujante técnico. Mi hermano estaba en Venezuela y me ofreció un trabajo”. En 2004, decidió junto con su esposa regresar a Chile para buscar otras oportunidades. “Cuando volví me fui a la Nocedal, y comencé a vivir en Puente Alto”.
El ahora puentealtino, tiene una linda familia con su esposa, dos hijos y una nieta, con la que es muy feliz. Si bien pareciera que Luis tiene una historia de esfuerzo y sacrificio como muchas otras, lo que lo diferencia es que él carga con una enfermedad muy poco conocida con la cual nació, el Síndrome Sturge-Weber.
Esta enfermedad es un mal degenerativo que ataca el cuerpo con pequeños tumores que van creciendo. A Luis le tocó que esta enfermedad fuera muy severa, lo que hizo que con el paso de los años perdiera la vista de sus dos ojos.
A pesar de esta agresiva enfermedad, Luis siempre ha sabido rebuscárselas para entregarle lo mejor a su familia y poder subsistir: “En Venezuela conocí artesanos y empecé a hacer aerografías en poleras cuando llegué a Chile y durante bastante tiempo vendí mis artesanías en el centro de Puente Alto. Luego, me dediqué a la compra y venta a través de un grupo de discapacitados. Vendí juguetes de madera interactivos, luego lentes y cosas de temporada”.
Con el tiempo, Morales ya no pudo continuar con sus labores diarias, porque acciones como cruzar la calle se volvieron un peligro por culpa de su falta de visión: “Mi papá estaba preocupado de que me fuera a pasar algún accidente y me sugirió que tocara mi instrumento, porque me salía bien, aparte con el tiempo podría mejorar”. Así que eso hizo, Luis se animó a experimentar con su saxofón y se puso hace tres años en el mismo lugar que hoy en día toca y ha sabido avanzar y hacerse conocido a través de hermosas melodías que toca acompañado de un parlante. “He tenido lindas experiencias acá, he hablado con mucha gente, que me apoya y me he sentido querido con gente humilde que aunque sea con 10 pesos me apoya”, asegura Luis.
Ahora tiene nuevos proyectos y metas en cuanto a la música: “Ahora mi proyecto es grabar un cd, porque mucha gente me pide, estoy viendo el modo de poder hacerlo”.
Además, reflexiona diciendo que: “Esto me ha servido de terapia, porque con todo lo que pasé estuve con depresión y esto me ha servido bastante y ha mejorado mi calidad de vida”.
Por Gustavo Iglesias
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