La obesidad en niños es un mal que aqueja en muchos países del mundo, y a pesar de que viene desde hace muchos años, este último tiempo a sido gran tema de preocupación.
En los últimos años Chile ha estado escalando en los ranking de obesidad no solo de América Latina, sino que del mundo entero, llegando a estar como el segundo país de la OCDE con mayor tasa de obesidad, según un ranking de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), siendo solo superado por Estados Unidos.
Dentro de los estudios hechos en territorio nacional, uno publicado por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), reveló que el 23% de los niños chilenos tiene obesidad.
Según la OMS, este aumento exponencial tiene directa relación con el estilo de vida que la sociedad ha creado estos últimos años; un estilo de comida rápida, de escasas caminatas y de grandes lapsos de tiempo frente a una pantalla.
Constanza Sanzana, nutricionista del Centro médico Salud Vital, comenta sobre esta última gran causa de obesidad en los niños: “El tiempo en las pantallas tiene directa relación con la malnutrición por exceso ya que promueve el sedentarismo que es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar sobrepeso u obesidad, además muchas de las propagandas que encontramos en estos aparatos promocionan alimentación poco saludable”.
El excesivo uso de dispositivos electrónicos en niños ha hecho que la actividad física se reduzca prácticamente a los días de educación física en el colegio. Sin embargo, para Constanza, el uso de estos aparatos no solo afecta en el sedentarismo, sino que produce trastornos a nivel cerebral: “En el proceso de alimentación se debe tener consciencia de los alimentos que se ingieren, al estar expuestos a una pantalla perdemos esa concentración lo que podría interferir en las funciones cerebrales del proceso alimenticio”.
Para detener y controlar esta situación que evidentemente va en crecimiento, es necesario, según Sanzana, cambiar los hábitos y eliminar de nuestra conciencia frases como: “Comer saludable es caro”, o “No tengo tiempo para hacer actividad física”.
“Técnicas como porcionar los alimentos, ordenar horarios y seleccionar alimentos podemos conseguir grandes cambios alimenticios. Animarse a subir escaleras del metro, bajarse un paradero antes de la micro son pequeños cambios que ayudarán a nuestra salud cardiovascular”, finaliza Constanza.
Por Gustavo Iglesias (@thisistabo).
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