La conocida esquina de avenida Santa Rosa con Eyzaguirre tiene un nombre ligado a Eugenio Abuín Lyotard, conocido como “Cachencho“. Su historia explica cómo esta denominación se convirtió en una referencia para vecinos de Puente Alto y La Pintana.
En el límite entre Puente Alto y La Pintana existe un lugar cuyo nombre forma parte del lenguaje cotidiano de miles de vecinos: la Vuelta de Cachencho. Lo que para muchos es una referencia habitual al momento de tomar la locomoción colectiva esconde una historia ligada al automovilismo, el comercio de barrio y la memoria de un antiguo vecino.
El sector corresponde a la intersección de avenida Santa Rosa con Eyzaguirre, un punto asociado históricamente a los desplazamientos desde Bajos de Mena hacia el centro de Puente Alto.
¿Por qué se llama Vuelta de Cachencho?
El origen de la palabra “vuelta” se remonta a las carreras del Circuito Sur, que durante las primeras décadas del siglo XX conectaban Santiago con Puente Alto. En ese recorrido, los pilotos debían enfrentar una curva en el sector de Bajos de Mena para continuar por Eyzaguirre.
Las condiciones de seguridad de la época eran Inestables y, según los antecedentes históricos, en ese tramo se registraron accidentes fatales. Con el tiempo, el lugar comenzó a ser identificado simplemente como “la vuelta”.
El nombre se completó con la llegada de Eugenio Abuín Lyotard, conocido popularmente como “Cachencho”, quien instaló un almacén en la esquina de Santa Rosa con Eyzaguirre.
Eugenio Abuín Lyotard, el vecino detrás del nombre
Eugenio Abuín era hijo de Marcelino y Teresa, y creció en una familia de doce hermanos. Su apodo surgió durante la infancia, cuando un cliente del almacén familiar, Pepé López Santamaría, comenzó a llamarlo “Cachencho” por su parecido con un personaje de historieta y su costumbre de chuparse el dedo índice.
Su vida también estuvo marcada por un episodio trágico. Durante un asalto al almacén que atendía su padre en el fundo Las Rosas, Marcelino fue asesinado y Eugenio recibió un disparo. Según el relato recogido por Portal Puente Alto, logró sobrevivir tras fingir estar muerto.
Años más tarde, Eugenio se casó con Ena Godoy y abrió su propio negocio en la esquina que terminaría llevando su apodo. Su cercanía con los vecinos y su disposición a ayudar a otras personas contribuyeron a convertir el almacén en un punto de encuentro para la comunidad.
La indicación “me deja en la vuelta de Cachencho” comenzó a popularizarse entre los pasajeros y conductores de la locomoción colectiva, hasta convertirse en una referencia geográfica reconocida en el sector.
Eugenio Abuín Lyotard falleció el 1 de abril de 1970, pocos días antes de cumplir 63 años. Su historia fue reconstruida a partir del testimonio de Francisco Rivera Abuín, su sobrino.


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