Cadena de favores: reflexión en tiempos de pandemia

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La  crisis sanitaria que estamos viviendo  desde hace cuatro meses atrás producida por el Covid-19, ha traído consigo un gran impacto social pero sobretodo económico, ya que las circunstancias llevaron a que muchas personas  perdieran sus ingresos fijos, lo que ha obligado a la comunidad a reinventarse e impartir con otras actividades de emprendimiento para cubrir aunque sea los gastos básico y contratos de arriendos.

Hoy en día, hemos visto que el puentealtino tiene un corazón gigante y bondadoso que les ha permitido pese a las dificultades extender una mano amiga a quiénes más lo necesitan, y esto lo han demostrado a través de las ollas solidarias, donaciones de alimentos y kits estudiantiles, así como ayudas económicas en cuanto a la reducción de los arriendos.

Maritza Martinez vecina de Ciudad del Sol en Puente Alto, comentó que mantiene su casa arrendada a una familia y que producto de la pandemia estos quedaron cesantes, en vista de esto Maritza decidió a principios de la crisis sanitaria reducir a un 50% el costo del arriendo, “uno tiene que entender la situación y ayudar, yo genero ingresos extras de este arriendo, pero hoy debemos ayudarnos entre todos” medida y ejemplo aplaudible de este gran ser humano que ayuda al prójimo en medio de las dificultades que en el país se presenta.

Así como ella, conocimos el caso del señor Alberto Reyes quien arrienda varios anexos en el sector Bajos de Mena y la medida de este señor fue la reducción parcial durante el tiempo de cuarentena para que sus arrendadores pudiesen seguir costeando a media máquina el lugar donde habitan, hasta lograr una re-inserción social y económica. “Sé que no todos pueden reducir arriendos pero creo que es lo más viable en este tiempo”.

No siempre se consiguen personas con esta disponibilidad, en el caso de Rubén Basaure arrendatario de una vivienda cerca del metro Las Mercedes, comentó que su arrendador a la fecha no se ha pronunciado en cuanto una reducción, “tengo que pagar el arriendo en su totalidad que es bien costoso para evitar que me desalojen, me he tenido que ajustar en muchos aspectos para poder cubrir los gastos porque me tuve que apegar a la ley de protección al empleo”.

Esto nos lleva a pensar, que a pesar de que muchas personas viven del arriendo de sus inmuebles y con ello pagan las deudas y obligaciones adquiridas, es una acción honorable que rompe cada barrera y conlleva a una cadena de favores para ver el mundo con una mirada mejor y más solidaria al retorno de la nueva normalidad.

En este contexto social y económico las mejores acciones siempre afloran para resaltarlas y aplaudirlas, sabemos que para muchos la flexibilización es difícil por diversos tema, pero de una manera u otra cualquier granito de de arena suma y genera una gran sonrisa a las personas que se han visto enormemente afectadas por la pandemia.

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Portal Puente Alto

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