Una curiosa y entretenida historia que muchos vecinos del sector de Bajos de Mena en Puente Alto habrán escuchado alguna vez hablar sobre un diablo cuequero.
Los mitos y leyendas son relatos característicos de nuestro país. Lo entretenido y, muchas veces, lo paranormal sirven como explicación a distintos hechos que no tienen una clara razón, y Puente Alto cuenta con sus propias historias misteriosas.
Esta vez, traemos la historia de un reconocido sector de Puente Alto; el renombrado Bajos de Mena, que hace dos siglos atrás se vio envuelto en una particular historia que gira entorno al diablo, pero este no era cualquier anticristo; se trata de uno bailarín.
El diablo bailarín en un cerro de Puente Alto
Según se cuenta, cuando estaba terminando el siglo XIX, en Bajos de Mena surgió una tenebrosa y cómica historia, pues se comentaba que en lo alto del cerro y cada noche de luna llena se veía la figura del diablo nada más y nada menos que bailando cueca.
Los habitantes de la época decían que el diablo bailando no tenía competencia alguna, nadie podía bailar tan bien como él lo hacía, puesto que danzaba toda la noche y se detenía cuando los gallos comenzaban a cantar, por eso era tan llamativo.
Cuando sucedía el hecho, mucha gente se encerraba en su casa por miedo, hasta que un día se celebró la inauguración de la ramada de Fiestas Patrias a las faldas del cerro en el que ocurría el misterioso suceso, allí todos festejaron sin preocupación.
En ese, se realizó un concurso de cueca. Muchos asistentes se inscribieron y bailaron, pero nadie pudo ganarle a un pircano campesino, pues se ganó todos los aplausos y premios por haber, justificándose el joven decía que ni el mismo diablo podía ganarle.
Dicho esto, la afirmación llegó al susodicho y así el campesino quedó en reunirse con el diablo para disputar el duelo cuequero, pero tenía condiciones; si el huaso resultaba ganador, obtendría un millonario premio. En cambio si ganaba el diablo, se llevaría el alma del contrincante.
Comienzo del duelo de baile
Inició la competencia y ningún duelista paraba de bailar, llevaban un ritmo desenfrenado y animosamente los mensajes aplaudían cada canción que se tocaba, eso hasta que uno gritó: ¡Virgen Santísima, qué bien bailan estos huasos!
Dicho eso, el diablo perdió el equilibrio en sus movimientos y perdió la concentración totalmente desapareciendo de la ramada en medio de una gran nube de azufre. Luego de eso, el personaje no se volvió a aparecer.
Los parroquianos presentes en ese momento, y agradecidos por lo ocurrido, levantaron la imagen de la Virgen en la punta del cerro, por eso hoy se le conoce a la colina terrenal como el “cerro La Virgen”.
Y al igual que el diablo, del joven bailarín de Pirque que desafió al anticristo no se supo nunca más.
¿Te gustó esta noticia?
Recibe las mejores noticias de Puente Alto cada semana directamente en tu correo.
📧 Sin spam • Cancela cuando quieras • +2,500 suscritos


