Padre e hijo contribuyeron tempranamente en la formación de algunas instituciones de la comuna y con el país a través del desempeño de cargos públicos.
Alto de cuerpo y dueño de un limpio linaje espiritual, prototipo de una raza fusionadora de dos grandes virtudes viriles, nobleza y trabajo, don Ismael Tocornal dio a esta región sus mejores esfuerzos y sus más ardientes energías.
En su campo de San José de las Claras (actual terreno donde se emplaza la villa homónima) su figura tomó la luz de innumerables amaneceres frente a las labores de siembra, previsión y cosecha. Había nacido en 1850. Se había graduado en leyes en 1876. En dos períodos consecutivos su voz resonó en la Cámara de Diputados revelándolo un tribuno y legislador de verdadera personalidad. Y más tarde volvía a sus campos a encender el progreso de ellos con sus propias manos y su directa atención.
El vigor y la pureza de los trabajos del agro los sentía en su ánimo; los comprendía y amaba de verdad. Su reciedumbre integral era como un des doblamiento de aquellas cosas macizas y firmes que le rodeaban.
Pero su destino era otro. Y un día sus amigos, invitándolo a otras actitudes que tampoco podía desdeñar su condición de hombre de acción, le hicieron retirarse del campo para hacerlo entrar de nuevo en los inquietos caminos de la política nacional.
Volvió a la palestra. Y fue primera figura en la arena parlamentaria y nacional como senador, ministro de Estado y diplomático. Ciñó la banda tricolor como vicepresidente de la República y demostró en cien ocasiones la honradez intachable de sus procederes.
Cuando repentinamente dejó de existir, la prensa nacional y extranjera, estadistas y escritores, elogiaron sin reserva su personalidad. Un atento cronista de provincia, que como tal podía mirar con mejor perspectiva moral la vida santiaguina, decía: “Ensayaba los raciocinios más persuasivos, buscaba en su alma serena las más expresivas experiencias, y sabía con elocuencia enrielar y amistar”.
Y pocas veces quizás la voz oficial supo decir una verdad como esta : “El alma de Chile llora con sentimiento profundo la caída de uno de sus mejores hijos”. En el Parlamento hizo su elogio, entre otros, el diputado de aquella época Juan Antonio Ríos, quien fuera Presidente de la República en 1942.
Domingo Tocornal Matte
Aquella línea de conducta, aquella voluntad y aquella huella de patricio por sobre todo, fueron el crisol anímico de su hijo clon Domingo Tocornal Matte.
Recibió don Domingo una herencia moral que lo acreditaba ante sus con ciudadanos como un adelantado en la acción de bien público. Y a esta honrosa misión ha dedicado el sucesor de don Ismael las mejores horas de su vida y el esfuerzo más claro de sus condiciones.
Puente Alto cuenta con una hermosa plaza donada por el señor Tocornal. El terreno y el edificio de la
Parroquia, y el terreno donde se levantan la Casa de Socorros y el Jardín Infantil, son sus donaciones personales a la localidad.
Sin hablar de lo que es su donación material en la Escuela Matte, hay que señalar su activo afán de educación
pública, que constituye la más alta y permanente tarea del benefactor.
En este sentido, dos escritores de reconocidos méritos han expresado lo siguiente: “La caridad privada suele encubrir un egoísmo vanidoso y corruptor; pero, cuando tiene una finalidad social pura, se apoya en la ciencia, se sirve de la técnica, y quiere contribuir a hacer de Chile una patria más justa, más humana y más bella, entonces sí que la caridad merece el elogio sin reservas que despierta el espectáculo —pan del cuerpo y pan del alma — de la Fundación Domingo Matte Mesías.
Fuente: Itinerario Maipino, Caupolicán Montaldo.
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