La psicóloga de Clínica Talus, Patricia Catalán, desmitifica esta enfermedad mental y entrega claves para que el entorno familiar y social se convierta en una red de apoyo efectiva.
En el marco del Día Internacional de la Lucha contra la Depresión, este 13 de enero, en Portal Puente Alto abordamos la complejidad de este trastorno que afecta a miles de personas. No se trata solo de un estado de ánimo pasajero, sino de una patología que requiere tratamiento especializado. Con la ayuda de Patricia Catalán, psicóloga de Clínica Talus, analizamos sus síntomas, la importancia de derribar estigmas y cómo brindar un apoyo real a quienes no ven una salida clara a su angustia.
¿Qué es la depresión?
De acuerdo con la Organización Panamericana de Salud, la depresión es una enfermedad grave que interfiere con la capacidad de trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. A diferencia de la tristeza —una emoción básica que permite procesar ciertas circunstancias—, la depresión es un trastorno de salud mental.
De acuerdo con la psicóloga Patricia Catalán, este trastorno:
“Es mucho más que cambios de humor o sentimientos de tristeza por alguna situación, estamos hablando de un estado de ánimo mucho más permanente y que afectan las distintas áreas de la vida de una persona”.
Manifestaciones y señales de alerta

La experta planteó que la depresión no es una falta de voluntad, sino una incapacidad clínica:
“Los síntomas son variados y va a depender también el tipo de depresión. Una de las cosas que es bien importante es entender que esto no es que la persona no tenga ganas o por falta de iniciativa no pueda hacer su vida de manera normal, aquí hay una incapacidad para tomar decisiones también y es una enfermedad”.
Síntomas comunes:
- Estado deprimido la mayor parte del día y llanto frecuente.
- Alteraciones del sueño: Insomnio o hipersomnia (deseo de dormir todo el tiempo).
- Cambios físicos: Dolores corporales, taquicardia y baja en el sistema inmunológico.
- Autoestima y pensamiento: Sentimientos de culpa, desesperanza, falta de concentración, fallas en la memoria y pensamientos de muerte.
- Conductas: Abandono del aseo personal, aislamiento, fatiga constante e irritabilidad.
Respecto al riesgo vital, la psicóloga aclaró:
“Una persona con depresión puede llegar a tener conductas autolesivas y llegar también a intentar, a pensar o a idear un suicidio. Es uno de los riesgos, un 15% de las personas con depresión pueden o han llegado a experiencias de suicidio. Eso es lo que no nos dicen las estadísticas”. Sin embargo, subrayó que “mientras más elaborada puede ser esta idea de suicidio, obviamente es más peligroso”.
El rol de la red de apoyo: Cómo ayudar sin juzgar

Para quienes acompañan a una persona con depresión, la clave es la comunicación abierta. Catalán indicó que lo primordial es:
“Poder estar disponibles para poder escuchar, poder validar las emociones que están sintiendo, ayudarle a que no se aísle, que se mantenga en una conexión, en un contacto permanente con personas seguras”
Ayudar a alguien con depresión requiere entender que su visión está nublada:
“Sienten un nivel de angustia tal, un dolor psicológico importante, que además genera una suerte de túnel en el pensamiento. Entonces, no ven las cosas bien, una persona con depresión no se ve a sí misma bien, no ve el entorno bien, ni lo que vive, tampoco lo ve bien”.
Por ello, se recomienda:
- Ofrecer apoyos concretos en tareas cotidianas (es una de las tareas que más les cuesta).
- Apoyarlo en la adhesión al tratamiento.
- Escuchar de forma activa y sin juzgar.
- Respetar los límites propios y fomentar la derivación a un especialista.
“La idea siempre va a ser apoyar complementando lo que un profesional puede hacer, pero es fundamental que la persona se ponga en manos de un especialista”, señaló la psicóloga.
Derribando estigmas: No es falta de voluntad

Uno de los mayores obstáculos para la recuperación son los prejuicios sociales. Catalán explicó que:
“Hay circuitos en el cerebro que efectivamente se ven alterados, no solo en la capacidad de tomar decisiones, sino que en la motivación. Por lo tanto, no es que la persona no quiera, sino que la persona no puede estar mejor”.
Asimismo, hizo un llamado a no temer al uso de fármacos cuando son necesarios:
“Hay que terminar con estos mitos de que las personas andan dopadas, eso no es así… un buen diagnóstico, una dosis adecuada, con el medicamento adecuado y con un buen control, no tiene por qué generar dificultades mayores, por el contrario, van a ayudar a la persona a salir adelante”.
Hábitos de prevención y mensaje final

Minimizar los riesgos implica fortalecer las redes afectivas y mantener rutinas saludables. La psicóloga recomiendó:
- Realizar actividad física.
- Escribir los sentimientos para ordenar ideas.
- Tener paciencia con uno mismo y no tomar decisiones impulsivas.
- Consultar de manera preventiva a un profesional y no esperar a una crisis crítica.
“Ojalá no esperemos a estar en situaciones críticas para poder ocuparnos y gestionar nuestras emociones. No es una medida de debilidad, sino que de inteligencia tenemos que aprender también a abrazar nuestra fragilidad. Las personas no están solas. Siempre hay alguien por ahí que puede dar una mano”, concluyó Patricia Catalán.
¿Necesitas ayuda? Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis profunda, puedes llamar a la línea de prevención del suicidio *Fono 4141. Es gratuito, confidencial y atiende las 24 horas, los 7 días de la semana.
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