A la entrada de Pirque se levanta una de las imágenes más enigmáticas de la provincia: el Cristo Negro, un monumento que reúne a cientos de pircanos y puentealtinos que llegan hasta allí a pedir favores o agradecer, dejando velas y placas como testimonio.
Aunque es un espacio marcado por la devoción religiosa, su historia también está rodeada de leyendas que hablan de un pacto con el diablo.
Pirque siempre ha sido un territorio de relatos transmitidos de generación en generación, y el Cristo Negro no escapa a esa tradición. Una de las versiones más difundidas cuenta que la figura se ennegreció tras ser alcanzada por el fuego de un carruaje infernal. Sin embargo, el relato más aceptado es aquel que vincula al político y comerciante Ramón Subercaseaux Mercado con un acuerdo satánico para construir el canal La Sirena.
Según la leyenda, Subercaseaux habría pactado con el diablo para levantar el canal, obra que en 1834 transformó la árida geografía de Pirque en fértiles tierras agrícolas. El acuerdo incluyó una cuadrilla de trabajadores sobrenaturales y quedó marcado en una roca donde Satanás habría incrustado un chuzo, que hasta hoy se dice puede observarse.
Cumplido el plazo del pacto, el diablo regresó por el alma de Subercaseaux. El político intentó evadir su destino, primero solicitando que lo velaran en vida, y luego refugiándose en un convento de Santiago.
Sin embargo, mientras escapaba en coche hacia Puente Alto, fue finalmente arrebatado por el demonio en el sector donde hoy se encuentra el Cristo Negro.
Este monumento quedó así como un recordatorio permanente de las consecuencias de los pactos prohibidos y, al mismo tiempo, como una protección simbólica para que el diablo no vuelva a cruzar hacia Pirque y sus alrededores.
Fuente: chiletourspirquemaipo.com
