Esto ocurrió ayer no más. En el año 1933. El buen tiempo de febrero daba lado para pensar que la cordillera estaba de acuerdo en aceptarlo así, y dejar, por tanto, que los viajeros pasaran admirando sus paisajes sin ningún temor. De la otra banda, aprovechando los hermosos días de verano, venían doce arrieros con cuatrocientas cabezas de ganado argentino, reeditando así el comercio tan activo de otro tiempo por estos mismos valles y boquetes.
Venían por el Paso de los Piuquenes. Habían pasado el límite y el arreo tomaba la bajada del Alto de los Burros, cuando un golpe de viento, terrible en su fuerza y traicionero en su forma, azotó al enorme grupo de animales y unos cuantos arrieros volaron.
Los tomó el aire embravecido, los levantó con furia, y los dejó caer al otro lado de la quebrada. La fuerza del viento cordillerano, del huracán que se forma en las alturas, toca las fronteras de lo increíble.
La nevada vino enseguida; y el espantado arreo y los estupefactos arrieros que quedaban sin huesos rotos se perdieron, ciegos y enloquecidos. Uno de los hombres, tomando desesperadamente de la cola de una mula, logró llegar al sitio denominado El Manzanito, al sur de la Laguna Negra. Allí los cuidadores del camino a la laguna, lo recibieron. Escucharon del hombre la versión de la espantosa tragedia ocurrida más arriba y en circunstancias que no se podía pensar, siquiera en enviar socorro alguno.
Pese a los cuidados prodigados al sobreviviente, este dejó de existir. Bajo la blanca sábana de hielo, sus compañeros hacía varias horas que se habían adelantado en el camino del último viaje.
Rumbo a Tunuyán, Argentina
Al otro lado de la Cordillera de Los Andes, en Argentina, la historia cuenta que eran 22 arrieros. El saldo fue de 14 muertos y 2 desaparecidos, todos de humilde condición, sacrificados hombres de caminos y montañas. La mayoría eran oriundos de Tunuyán y San Carlos. También murieron cerca de 40 animales.
Dicen los estudiosos de la tragedia y conocedores del lugar donde ocurrió que si hubieran avanzado apenas cien metros más se hubieran salvado.
En 1954 una expedición de rescate de los restos de aquellos infortunados bajó a Tunuyán con 12 urnas. Todavía hay disidencia sobre el número de muertos. Algunos sostienen que fueron 14 y otros 13, aunque para la memoria popular siguen siendo 17.
El hecho impactó vivamente en la población de la época y tuvo amplia cobertura en los medios de comunicación provinciales y nacionales, tanto argentinos como chilenos.
¿Te gustó esta noticia?
Recibe las mejores noticias de Puente Alto cada semana directamente en tu correo.
📧 Sin spam • Cancela cuando quieras • +2,500 suscritos


