Historia| El niño de Cerro El Plomo: la momia inca descubierta por un puentealtino

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El niño fue enterrado vivo hace más de 500 años en lo alto de la Cordillera de Los Andes como ofrenda al dios Inti.

Nuestra historia está plagada de acontecimientos increíbles, hechos ocultos y una que otra anécdota que nos permite entender quiénes somos. Tal es el caso de Cauri Pacssa, la momia inca de Cerro El Plomo que fue descubierta en 1954 por un puentealtino y que hoy resguarda valiosos secretos rituales de esta cultura precolombina.

Se narra que a fines de enero de 1954 partió desde Puente Alto Guillermo Chacón, junto con su amigo Luis Gerardo Ríos y su sobrino Jaime Ríos. ¿Su objetivo? Explorar tres estructuras de piedra en lo alto de la Cordillera de Los Andes que funcionaban como centros de adoración para los incas.

Luego de una dura jornada de excavación, Jaime Ríos encontró en la última de las estructuras dos figuras de camélidos que tenían una aleación de oro y plata y otra de concha de mullu, junto con otros objetos que componían la ofrenda ritual del niño.

Prosiguieron con su trabajo hasta que se toparon con un elemento que, si bien no era duro, fue de difícil extracción. Finalmente, Luis Gerardo Ríos pudo extraer ese bulto, se lo pasó a su sobrino y siguió explorando. Minutos después, Jaime le comunicó que el bulto contenía un “niñito”. Era primero de febrero de 1954.

Antes de volver a Puente Alto decidieron enterrar el cuerpo en una cueva y descender sólo con los otros objetos que habían encontrado, pues no tenían cómo trasladarlo.

Semanas después, Chacón propuso a Gerardo Ríos buscar a alguien que les dijera el valor de lo encontrado. Así, viajaron a Santiago con el propósito de consultar y vender los objetos.

En el Museo Nacional de Historia Natural fueron recibidos por la jefa de la sección de Antropología, Grete Mostny, quien examinó lo traído por Chacón y Ríos. Lamentablemente, no se pudo llegar a un acuerdo y la venta no se efectuó, pues desde el museo exigieron ver a la momia antes de negociar.

El 8 de marzo de 1954, Guillermo Chacón y Gerardo Ríos ascendieron a El Plomo, retiraron el cuerpo de la cueva donde lo habían dejado y lo llevaron a Puente Alto. Días posteriores, Grete Mostny viajó a nuestra comuna (a Irarrázaval 521), con el propósito de adquirir el cuerpo del Niño para el Museo.

Posteriormente, la antropóloga escribiría en su bitácora de trabajo:

“Este hallazgo puede considerarse como único en su género tanto en Chile como América. Nunca antes se había encontrado un cadáver congelado de un miembro del imperio incaico y tampoco se habían hecho hallazgos de sepulturas a 5.400 metros de altura”.

Cauri Pacssa, el “niño de Cerro El Plomo”, fue sacrificado por el imperio Inca en una ceremonia ritual conocida como Capacocha, que consistía en ofrendas de gratitud al sol en tiempos de cosecha.

Fuente: Boletín del Museo de Historia Natural, Tomo XXVII. 1957-1959.

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