Si bien la casa se arrendó inicialmente para funcionar como local comercial, los vecinos señalan que rápidamente se transformó en un centro de comercio sexual en medio de un barrio puentealtino.
Su única petición es que les devuelvan la casa. Esta es la denuncia que realizan madre e hijo en un barrio residencial de Puente Alto, quienes señalan que el inmueble que arrendaron a una persona funciona actualmente como prostíbulo en calle Ramón Venegas.
Según los afectados, el domicilio fue arrendado inicialmente para levantar un local de venta de sushi, sin embargo, funcionó como tal durante una semana para luego cerrar y transformarse en prostíbulo.
“Arrendamos la casa para un local comercial, para lo que está pensado, no para un prostíbulo, menos en un barro residencial donde hay niños”, señaló el dueño de la casa al matinal Contigo en la Mañana.
La situación, lejos de ser incómoda para los vecinos quienes han visto cómo las trabajadoras sexuales ofrecen sus servicios en plena vía pública, ha desencadenado problemas de seguridad alrededor del local. Así, algunas vecinas han sido víctimas de abuso sexual por parte de los mismos “clientes” que visitan este “sushi”, además de observarse peleas y robos.
Al conocer sobre el verdadero uso del domicilio, los dueños de la casa encararon a la arrendataria, quien reconoció haber instalado un centro de comercio sexual con fines lucrativos. Pese a esto, a raíz de la situación dejó de pagar el arriendo de 700 mil pesos y actualmente se desarrollan acciones legales en su contra.
Incluso, como parte de esta denuncia figura la subdivisión de la propiedad, cuya cantidad de piezas fue aumentada para recibir a más clientes que se acercan para recibir servicios tanto de día como de noche.
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