La pandemia no ha terminado, pero las vacunas y el autocuidado aprendido e interiorizado nos permiten cada día retomar nuestras rutinas; lo mismo ha pasado con los adultos mayores que poco a poco han podido reintegrarse a sus actividades, dejando atrás la vida en cuarentena. Eso hasta que llegue el invierno.
No sólo el Covid-19 tiene a los adultos mayores en alerta; la llegada del frío a la provincia cordillera trae consigo la temida influenza y complicaciones respiratorias, por lo que es común que nuestros abuelos y abuelas se vuelquen a sus hogares, con el fin de cuidarse. Pero ¿qué tan sano es este confinamiento?
Los adultos mayores son seres biopsicosociales con necesidades, con deseos de aprender, tener nuevos desafíos y relacionarse con la comunidad, por tanto, al alejarlos de sus actividades, talleres y grupos de compañía debemos reforzar actividades cognitivas para prevenir déficits y favorecer la plasticidad cerebral.
Para esto, la kinesióloga y docente de Santo Tomás Puente Alto, Karin Montero, recomienda “la realización de actividades simples pero efectivas, como escuchar música de su agrado y fomentar el canto, la realización de rompecabezas, crucigramas y sopas de letra, en lugares de la casa que le resulten cómodos y estén bien iluminados y calefaccionados”.
No se trata de correr un maratón, pero de hacer ejercicios suaves, todos los días, sobre todo aquellos de flexión y extensión de brazos y piernas.
“Sentado, con los brazos cruzados, intente levantarse; sentado, levante ambos pies del suelo; de pie, afirmado de una silla, levántese en la punta de ambos pies y luego apoye el pie completo en el piso”, explica la docente.
“Con la ayuda y compañía de su familia y/o cuidadores, se pueden llevar a cabo estas rutinas sencillas que permitirán mantener la vitalidad de nuestra población mayor”, enfatiza.
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