En esta entrevista, el cultor pircano, se refirió al momento que marcó su vida.
“Pirque es mi casa, mi respirar, mi amanecida, mi noche serena de composición y mi sueño”, así habla de su natal comuna Juan Domingo Pérez, un pircano de corazón, parte de las familias “más criollas”, como le dice él.
A sus 64 años Juan Domingo Pérez, fue nombrado como Tesoro Humano Vivo por el Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio, sin embargo, en su vida hay un momento especial que fue realizar su canto a lo divino al mismísimo Papa Juan Pablo II.
Pirque es su cuna y pese a los cambios que ha tenido no desea moverse. Es más, quiere que su cuerpo sea enterrado en el cementerio de la comuna cuando llegue el momento de partir.
Cuenta que en el canto a lo divino existe un gran virtuosismo porque es una fuente inagotable con una gran cantidad de riqueza, que permite entonar los cantos de distinta manera, manteniendo su hermosura. Además, esto le permitió aprenderse la Biblia por medio de los versos.
En esta entrevista, Juan Domingo Pérez nos habló de su niñez, de sus principales referentes y también sobre su historia como cultor del canto a lo divino.
“Tuve una infancia muy feliz y pobre, pero lo primero que aseguraba mi papá era la “guatita” que siempre estaba llena. En las noches hacíamos un fuego con los vecinos, contábamos chistes, historias, jugábamos a las bolitas, al trompo, para el 18 de septiembre íbamos a correr a caballo al cerro y tomábamos once con agua de vertientes. Fue sacrificada también porque a los 10 años tuve que trabajar en un parque donde regaba arbolitos. También le llevaba ramas de maquis a una señora que hacía pan y las ocupaba para barrer. Ella me hacía un bolsito con manzana y otras cosas”.
Surge el artista
Juan Domingo Pérez cuenta que tenía como vecino a Salvador Cornejo, quien todas las tardes se ponía a cantar

con su guitarra y siempre le ponía atención pese a que estuviera jugando a la pelota con sus amigos. Además, su padre, era muy amigo de Santos Rubio, uno de los pilares del canto a lo poeta, y también conoció a Osvaldo “Chosto” Ulloa, quien fue su amigo.
Con todas estas influencias decidió mandar a hacerse su primer guitarrón a Puente Alto. “Santos me dijo yo te voy a enseñar y en cinco minutos me pulió, porque yo hacía cosas muy difíciles en el guitarrón. Para mi es uno de los pilares del canto a lo poeta como Osvaldo Ulloa. Uno no sabía ni leer y escribir y el otro era ciego, pero los dos virtuosísimos”, comenta.
Se fue perfeccionando gracias a la práctica aprendiendo melodías, pero cuando aprendió a componer se dedicó a los suyos.
Su repertorio
Pérez dice que no le gusta vanagloriarse de sus logros, pero si está muy contento por lo que ha hecho. El Consejo de la Cultura le pidió hacer clases, trabajó para Canal 13, Canal 4 de Valparaíso, en velorios, vigilias y encuentros de payadores “son cosas que avalaron lo que estoy haciendo”, comenta con humildad.
Hoy ya está realizando su cuarto taller del Consejo de la Cultura en la Parroquia Santísimos Sacramento y todos los primeros viernes canta desde las 9 hasta las 12 de la noche. Entre sus alumnos hay cantores populares como Arturo Varela, Roberto Carreño, Miguel Parra, Daniel Román.
También representó a Chile afuera encuentros internacionales en Lima, donde tuvo el privilegio visitar los lugares en que están enterrados Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, dos santos peruanos.
La experiencia que marcó su vida ocurrió en 1987, cuando tenía 33 años y fue la visita a Chile del Papa Juan Pablo II. “Todavía no lo creo, fue la mano de Dios, Tuve cinco años cantando en la Carmelita en el templo de Maipú cuando transmitía canal 13. El animador siempre me pedía ir y nunca le dije que no y cuando se juntaron las entidades de piedad popular faltaba un cantor y me nombraron”.
Encuentro con Juan Pablo Segundo y Francisco
Para participar en el homenaje a Juan Pablo Segundo tuvo que prepararse bien, porque tenía que cantar el salmo 150, que tuvo que transformar en décima para el momento esperado. “cuando estuve cantando el Papa estaba con la mano en el corazón, pero me partió por la mitad cuando me apuntó con el dedo en el momento en que se iba. Además, después que canté rompí el protocolo, me arrodillé ante él y le entregué una carta con un verso que le contaba sobre la piedad popular en Chile”, recuerda sobre el momento.
También fue parte de un homenaje al Papa Francisco, pero fue en otra faceta, regalándole un guitarrón que quedó en la Universidad Católica en memoria del pontífice máximo.
Su composición de la Misa a lo Poeta
Este es otro de sus grandes logros y cuenta que tiene una nueva casi lista. “Empecé a trabajar de apoco ajustándome al texto. Fui 30 años Ministro de la Liturgia y como sabía componer pude hacer los cantos en décimas. Ahí se me ocurrió escribirla, lo más difícil es el Credo y el Padre Nuestro, pero gracias a Dios pude hacerla”.
Premio Tesoro Humano Vivo
El pasado lunes 10 de junio fue nombrado Tesoro Humano Vivo por su enorme contribución a la cultura. Comenta que cuando recibió la noticia no la creía hasta que conoció el nombre de todos los otro premiados, todos conocidos, sin embargo, más que alegrarse por él, lo hizo por cada uno de los nombrados. (José Manuel Gallardo Reyes, Juan Andrés Correa Orellana, Gilberto Alejandro Acevedo González y Carlos Santiago Varas Yáñez).
El premio lo dejó muy contento e inmediatamente se acordó de sus precursores. “En primer lugar le agradezco a Dios, también pensé en “chosto” y Santos Rubio porque cuantas veces no tuvieron plata para encordar un guitarrón, tomarse un té o fumar un cigarro y a Salvador Cornejo tampoco nadie lo ayudó. Por eso me vi representado en ellos y esto es en su honor. También a mi familia que me inculcó la fé, porque yo soy la guinda de la torta”.
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