No se sabe cuándo sucedió, pero muchas personas tenían dudas de la verdad del relato y sus protagonistas.
Hace muchísimo tiempo, cuando Puente Alto era un paisaje campesino y estaba conformado en su mayor parte por extensos campos y chacras, en la calle Ramón Barros Luco, se decía que unos diminutos personajes aparecían sobre unas enormes piedras, y que sólo eran vistos por los niños cuando estos jugaban.
Estos personajes saltaban y corrían con una agilidad verdaderamente asombrosa, compartían sus juegos con los pequeños y cuando estos lograban alcanzarlos desaparecían en el aire convertidos en burbujas retirándose con una contagiosa risa. Nadie los podía ver, solo los niños.
Pero, ¿por qué se les aparecían solamente a los niños Los antiguos que relataban estos hechos decían que los niños son poseedores de un alma inocente. Son verdaderos ángeles y por lo mismo sólo ellos pueden ver a esos personajes.
Todavía algunos mayores comentan que en ocasiones es posible escuchar las fuertes risas de los duendes confundidas en los juegos de los pequeños del sector.
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