La probabilidad de que ocurra un siniestro en esta zona es del 3% dentro de los próximos cien años.
El sábado recién pasado un sismo de 5.5 grados richter se sintió en Puente Alto y toda la Zona Central de Chile e hizo creer a muchos que podía estar asociado con la falla de San Ramón. Sin embargo, los profesionales descartaron esa probabilidad y señalaron que se trató de un movimiento natural de la placa de Nazca.
El movimiento telúrico volvió a poner sobre la mesa la existencia de este fenómeno geológico que durante años ha cautivado la atención de expertos y de la comunidad geológica. ¿Pero cuáles son los riesgos que representa para Puente Alto?
Una falla activa
En términos sencillos, la falla de Ramón es una fractura en la corteza terrestre que posee 15 km de profundidad, bajo el frente cordillerano, y llega hasta la superficie. Lo que hace es montar el bloque de la cordillera sobre el valle central de Santiago y durante este proceso se suelen generan sismos y terremotos.
Gabriel Easton, geólogo académico del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile e investigador del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres de la misma universidad (CITRID), señala que uno de los mayores riesgos que representa la falla es la probabilidad de generar un terremoto de hasta 7.5 grados de magnitud.
“Si hay una infraestructura encima puede sufrir grandes daños. Es un elemento tectónico que representa un peligro localizado, sobretodo al pidemonte de Santiago (zona límite entre el valle y la cordillera), y cuyo mayor riesgo está asociado a las viviendas que se ubican sobre la potencial ruptura en superficie”, indicó.
En este sentido, Georesearch reveló en 2017 que más de tres millones de personas serían afectadas ante un siniestro en la zona, siendo Puente Alto la comuna que tendría más daños con un 61,8% de su población.
Construcciones en superficie
A fines de 2020, un estudio de la Universidad de Chile detectó que el 55% de la falla de San Ramón está construida como parte del crecimiento de Santiago en las últimas cuatro décadas.
Para Gabriel Easton, esto significa que más personas se verán expuestas ante un sismo de gran magnitud hasta que no exista una normativa que se haga cargo de este riesgo.
Asimismo, destaca que desde el año 2012 han estado luchando para que el Plano Regulador Metropolitano de Santiago incorpore a la falla de San Ramón, que la información sea transparente y no se construya más sobre su superficie. Sin embargo, aún las autoridades no han creado los mecanismos para que ello suceda.
“Es importante destacar que hay grandes avances y durante el gobierno anterior incrementamos las capacidades de monitoreo. Ha habido una sensiblizacion por parte de las instituciones del Estado, pero falta que se traduzca en una politica publica que se haga cargo de este elemento de riesgo y de un terrremoto mayor a lo largo de la falla”, aseveró.
¿Probabilidad?
Consultado sobre la probabilidad de que ocurra un terremoto sobre la falla, el profesional indica que la naturaleza de esta genera movimientos telúricos en grandes ventanas de tiempo, del orden de miles de años.
Se estima que la probabilidad de que ocurra un siniestro en esta zona es del 3% dentro de los próximos cien años.
“Dado el conocimiento geológico, el penúltimo terremoto grande con ruptura en superficie ocurrió hace 17 mil años y el último hace 8 mil. Pensamos que hay una probabilidad no menor de que ocurra uno en los próximos 100 años: la hemos estimado en un 3%. No es una cifra que tiene fundamento estadístico, pero sí geológico. Todas las evidencias son consistentes y apunta a eso”, sentenció Gabriel Easton.
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