Con solo 13 años, la pircana Sarah Thompson logró ingresar al programa Promesas Chile del Instituto Nacional del Deporte (IND) y se convirtió en la primera golfista en formar parte de esta iniciativa en el país. El hecho marca un antes y un después para el golf femenino chileno.
La incorporación de Sarah Thompson al programa Promesas Chile no solo marca un logro personal, sino que también impulsa una disciplina que hasta ahora no formaba parte de este sistema de apoyo estatal en etapa formativa.
El IND detecta y potencia talentos jóvenes con proyección al alto rendimiento, entregándoles herramientas para desarrollarse competitivamente y, a futuro, representar a Chile en instancias internacionales.
“Es primera vez que el golf entra a este programa, y lo hace a través de Sarah”, explican desde su equipo de preparación, quienes la han acompañado de cerca todo su proceso.
De Pirque al alto rendimiento
Sarah comenzó en el golf cuando tenía apenas 3 años y 8 meses, en el Club El Principal de Pirque. Mientras su padre participaba en una actividad, tomó un palo y empezó a jugar por su cuenta.
“Nunca más soltó el golf”, recuerda.
Desde entonces, ha desarrollado su carrera de forma constante. Hoy, con 13 años recién cumplidos, ya compite a nivel internacional y recibe invitaciones desde países como Estados Unidos, Argentina, Perú y España.
Además, mantiene un fuerte vínculo con su comuna, donde asumió un rol como embajadora de Pirque, destacando siempre su origen y el apoyo de su entorno.

Un proceso exigente y un respaldo clave
Para llegar a este programa, Sarah enfrentó un proceso de evaluaciones físicas, técnicas y psicológicas que se extendió por varios meses.
“Fueron cerca de dos meses de evaluaciones. Finalmente, el 8 de abril recibimos la confirmación”, detallan.

A partir de ahora, contará con apoyo de un equipo multidisciplinario, acceso a centros de alto rendimiento, preparación física especializada y cobertura médica tanto en Chile como en el extranjero.
“Este respaldo resulta fundamental, porque en Chile es muy difícil sostener un deporte como el golf a este nivel de manera particular”, agregan.
Abrir camino para otras niñas
El caso de Sarah también evidencia las brechas que enfrenta el golf, especialmente en la participación femenina. Se trata de una disciplina con altos costos y baja presencia de niñas.
En ese escenario, su ingreso al programa no solo impulsa su carrera, sino que también abre oportunidades para que más niñas se interesen por este deporte.
“Queremos que sea un ejemplo para otras niñas, que vean que sí se puede”, afirman desde su equipo.
Proyección internacional
A sus 13 años, Sarah proyecta un futuro en el alto rendimiento. Su nombre comienza a generar interés fuera de Chile y su desarrollo apunta a competir en circuitos internacionales.

Su entorno tiene un objetivo claro: llevar su carrera al máximo nivel y posicionarla como referente del golf femenino chileno.
Por ahora, su historia ya marca un precedente: abre una puerta que antes no existía para este deporte en el país.
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